Decretos | Domingo

Cuando ordeno mi vida, todo es colocado en su perfecto estado y espacio.

Dedico mi día a ordenar algo, ya sea físico o simbólico atrayendo ilimitados torbellinos de perfección a mi vida.

Me pongo en movimiento, ejercitando mi voluntad y entonces avanzo en la dirección correcta que deseo y debo.

Yo soy la luz que ilumina mi camino, alumbrando toda acción no deseada para que la voluntad de la energía divina, la convierta en acción correcta y bendecida.

Yo esparzo, esparzo, con rayo azul. Yo atraigo, atraigo y yo envuelvo, envuelvo, toda situación no deseada, que hoy deba ser resuelta.

Mi entusiasmo mueve los hilos de mi voluntad, por eso decido poner entusiasmo, en todo lo que hoy piense decrete y haga.

Hoy activo mi entusiasmo y mi voluntad, movimiento y acción. Por eso todo viene a mí por la ley de atracción.

Yo soy la voluntad divina, yo soy el orden divino, yo soy el entusiasmo divino, llevado a la acción, del aquí y ahora.

Hoy solo llegan a mí, pensamientos de mucha creatividad, por eso solo llegan a mí personas buenas, amorosas y llenas de luz.

Me envuelvo en una burbuja de color azul, donde nada que no sea perfección logrará entrar.    

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